Un estudio liderado por el CENIEH reconstruye la dieta de los individuos del yacimiento de la Sima de los Huesos (Atapuerca) mediante el análisis del desgaste dental, aportando nuevas evidencias sobre sus hábitos alimentarios y cuestionando la idea tradicional de una dieta basada casi exclusivamente en la carne
Investigadoras del Centro Nacional de Investigación sobre la evolución Humana (CENIEH) lideran un artículo que se acaba de publicar en la revista Journal of Human Evolution sobre la dieta de los individuos del yacimiento de la Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Burgos) en el que se ha reconstruido sus hábitos alimentarios a través del desgaste dental. Además, se ha comprobado si el desgaste refleja las condiciones ambientales del periodo glacial conocido como MIS 12, uno de los más fríos a nivel global, lo que habría favorecido una expansión significativa de la vegetación semiárida en la península ibérica, hace alrededor de 450.000 años.
Los homínidos de la Sima de los Huesos (SH) que vivieron en Atapuerca durante dicho periodo glacial son conocidos por ser los parientes más cercanos de los neandertales. Más allá de las similitudes morfológicas que comparten ambos grupos, también se han asumido comportamientos alimentarios similares, considerándolos habitualmente como hipercarnívoros. Por ello cabría esperar un patrón de desgaste similar al observado en poblaciones que habitaron ambientes fríos, donde la proteína animal constituía la fuente principal de alimentación. Pero los resultados indican un desgaste diferenciado por una ingesta comparable de recursos vegetales y cárnicos.
La dieta de los homínidos de la SH incluía también vegetales, alejándose de la interpretación de una alimentación dominada exclusivamente por la carne
“Además, los molares maxilares de los individuos de la Sima se caracterizan por presentar una inclinación más pronunciadas de las facetas de desgaste en comparación con el resto de los grupos, lo que sugiere una dieta menos abrasiva”, señala la primera autora de este artículo Laura Martín-Francés, investigadora en el CENIEH y en la Monash University (Australia).
En conjunto, estos resultados apuntan, por una parte, a que la población de la Sima de los Huesos habitaba un entorno dominado por paisajes de bosque abierto, con condiciones ambientales relativamente más estables, en contraste con las duras condiciones tradicionalmente asociadas al MIS 12, y, por otra, a que su dieta era variada, alejándose de la interpretación de una alimentación dominada exclusivamente por la carne.
Análisis digital
El análisis del desgaste dental ha incluido 16 molares maxilares, que se han estudiado mediante microtomografía computarizada (micro-CT). Se generaron modelos tridimensionales de cada pieza dental y, mediante un software específico (PolyWorks® V. 12, InnovMetric, Quebec, Canadá), se identificaron, digitalizaron y midieron las áreas de cada una de las facetas de desgaste.
Asimismo, se incorporó una muestra comparativa de neandertales procedentes de distintas regiones geográficas y cronologías, así como muestras modernas de cazadores-recolectores, entre ellos inuit de Alaska y aborígenes australianos.
Macrodesgaste dental
El macrodesgaste dental refleja la adaptación dietética, ya que es el resultado de movimientos masticatorios específicos empleados para procesar alimentos con distintas propiedades. Durante la masticación, la mandíbula realiza dos movimientos principales que generan facetas de desgaste, superficies planas y pulidas, en localizaciones concretas de la superficie dental.
En este contexto, los movimientos transversales de la mandíbula, necesarios para triturar alimentos vegetales duros y abrasivos, producen una mayor proporción de facetas de desgaste en la cara lingual de los molares maxilares. Por el contrario, los individuos con un mayor consumo de carne suelen mostrar movimientos mandibulares más verticales, lo que se traduce en una mayor proporción de facetas de desgaste en las superficies de la región bucal.
De este modo, no solo refleja las preferencias dietéticas, sino también las condiciones ecológicas, en particular la disponibilidad de alimentos. Así, distintas especies que habitan entornos ambientales similares presentan patrones de desgaste comparables, mientras que las poblaciones que habitan en ambientes fríos, donde las dietas eran más restringidas y basadas principalmente en recursos animales, presentan un desgaste distinto.
“Nuestro estudio del desgaste dental de los homínidos de la Sima de los Huesos ha observado una proporción similar de facetas en la superficie de los molares, evidenciando un consumo similar de productos vegetales y cárnicos y además, cuestiona la visión tradicional que los define como grupos estrictamente carnívoros”, concluye Martín-Francés.