Los neandertales de Abri Suard utilizaron huesos como herramientas

Un nuevo estudio ha identificado más de 60 herramientas de hueso en un yacimiento clásico del suroeste de Francia, revelando un sorprendente uso técnico de los restos animales por parte de los neandertales.

Un equipo internacional liderado por el investigador Edgar Téllez, del CENIEH, ha documentado por primera vez de forma sistemática la industria ósea fabricada por neandertales del yacimiento de Abri Suard (Charente, suroeste de Francia). El trabajo, publicado en Journal of Paleolithic Archaeology identifica al menos 62 retocadores y 3 percutores blandos elaborados sobre hueso, entre más de 6.000 restos faunísticos analizados.

Los retocadores son huesos o fragmentos de huesos que se utilizaban para afinar los filos de las herramientas de piedra, mientras que los percutores blandos permitían controlar mejor la extracción de lascas. Ambos tipos de utensilios muestran una serie de marcas y estigmas que ayudan a identificar su uso como tal. En Abri Suard, la mayoría muestran huellas de uso compatibles con el retoque de sílex y cuarcita, las materias primas líticas más documentadas en el yacimiento.

Estas herramientas fueron fabricadas principalmente con huesos de reno y caballo, y en algunos casos, con huesos de rinoceronte lanudo. Muchos de ellos muestran marcas de corte y fracturas asociadas al consumo de carne y médula, lo que indica que, tras servir de alimento, algunos fueron reciclados como instrumentos de trabajo. 
 

Huesos de rinoceronte y dientes de caballo como herramientas

Entre los hallazgos más singulares destaca la identificación de percutores blandos elaborados sobre huesos de rinoceronte, un taxón muy poco representado en las industrias óseas paleolíticas europeas.Su presencia sugiere decisiones técnicas deliberadas, aprovechando las propiedades físicas de estos huesos grandes y densos para soportar impactos fuertes.

Otro elemento especialmente relevante es un retocador realizado sobre un molar de caballo, que constituye uno de los ejemplos más antiguos conocidos de este tipo de herramienta hasta la fecha y que estudios experimentales recientes los sugieren como soportes muy eficaces para el retoque de sílex, algo que encaja con las huellas observadas en este molar.

El análisis muestra, además, que los neandertales de Abri Suard recurrieron sobre todo a huesos largos, falanges y calcáneos, elementos anatómicos que ofrecen buenas propiedades mecánicas y un agarre estable durante la percusión.Esta selección no parece aleatoria y refuerza la idea de una gestión cuidadosa y versátil de los recursos animales disponibles.

El yacimiento de Abri Suard forma parte del complejo kárstico de La Chaise-de-Vouthon y se conoce desde finales del siglo XIX, desde la primera mitad del siglo XX se identificaron restos humanos neandertales en su secuencia estratigráfica pertenecientes a diversos individuos adultos y juveniles. Un nuevo equipo internacional coordinado desde la Universidad de Burdeos ha retomado el proyecto de excavación e investigación en esta zona.

Hasta ahora, la presencia de herramientas de hueso en Abri Suard carecía de un estudio detallado, por lo que este nuevo trabajo integra los datos zooarqueológicos, tafonómicos y tecnológicos y sitúa al yacimiento dentro del creciente grupo de enclaves europeos del Paleolítico medio que documentan una explotación intensiva y técnicamente especializada de la materia ósea por parte de los neandertales. En conjunto, los resultados apuntan a que los mismos animales proporcionaban carne, médula y soportes para la fabricación de útiles de piedra. Lejos de un uso puramente oportunista de los restos, la industria ósea de Abri Suard refleja comportamientos planificados y, nuevamente, una notable capacidad de adaptación técnica en algunas de las poblaciones neandertales más antiguas de Europa occidental.

Este estudio se ha realizado en colaboración con diferentes investigadoras e investigadores de instituciones como el laboratorio PACEA de la Universidad de Burdeos, el Laboratoire de Géographie Physique (CNRS-Université Paris 1), el Instituto de Arqueología-Mérida, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, Aranzadi Zientzia Elkartea y el CENIEH.

Esta investigación ha sido posible gracias a la financiación del Consejo Europeo de Investigación (Nº 949330), Musée d’Angoulême, y el Servei Régional de l’Archéologie-Nouvelle Aquitaine.